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CESIA MONDRAGON JIMENEZwrote:
QUE ONDA ROYCITO ESTA BIEN PADRE TU ESPACIO ECHALE GANAS
Aug. 25
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6/26/2009 De Cobre a CobaltoLa piel de su brazo apenas se deja ver sobre su cobija pero ha sido suficiente para descubrir un camino desde su muñeca hasta su cuello. Sus facciones están inmersas en una relajación profunda que lo lleva por un mundo en el que la puede ver… en el que la puede tocar… en el que la puede sentir… No tenía mucho que esa rendija estaba dejando entrar sólo una suave brisa; ahora, dejaba entrar ese baño de luz cobriza que le calienta la piel y lo jala hacia el mundo donde tiene que vivir con la realidad más cruda: el mundo donde ella no está. Se sienta en la cama y espía por las ventanas hacia ella en la espera de poder verla u oírla, pero sus ojos, entrecerrados por culpa de la luz que tiñe de cobre, no la divisan y su corazón se acongoja. Sale de su cuarto por las escaleras y llega a su guardarropa para buscar su par de pantalones vaqueros y su camisa para el trabajo. Abre la puerta al pasillo y arroja su ropa al interior del baño, no sin antes asomar su mirada a la cocina en búsqueda del desayuno. Conoce ya lo que sigue, es momento de montar a su corcel y enfrentarse a el camino. Fracturas en la continuidad de su camino y otros corceles que, además de gordos y lentos, tienden a tener dueños bravucones deseosos de buscar pleito con los corceles adyacentes. Él no pone atención. Su mundo está basado en una persona solamente… Una persona que le llenaba los pulmones de suspiros tan románticos, que él mismo se sorprende de la capacidad de amar que nunca imagino tener. Su corcel lo llevó cerca de su destino, habría de caminar. Al desmontar, sintió una cálida y húmeda ráfaga de viento estrellarse contra su rostro; tal calidez le hizo recordar su habitación, tal humedad le hizo recordar sus sábanas. Caminaba por las viejas callejuelas solo, pues no conocía otra forma de andar. Cuando se acostumbró a la soledad, aprendió a saludar a los extraños; a esa gente que no trasciende en la vida personal pero con la que, por alguna extraña razón, te encariñas y animas a desearles un ‘buen día’. Son esos fantasmas sin rostro que rápidamente se convierten en la silueta perfecta del amor encarnado. Le es difícil seguir así… ignorando a los clones mentales de ella. Pero, él sabe bien qué es lo que son y puede hacer más que seguir caminando y agachar la mirada. Una ráfaga de viento en su cuello le provocó una extraña sensación en toda su piel. Era esa sensación de que no caminaba tan solo como él lo pensaba.iró sus ojos hacia arriba lentamente conforme su mano calmaba los erizados cabellos en su nuca. Azul… con esos aborregados pincelazos blancos en toda su extensión. Azul… era como ver sus ojos. Azul… era como contemplar la eternidad de sus sentimientos por ella. Azul es recordar que no existe suelo ni tope ni límite para el amor que él le tiene. Azul es renunciar a la razón y entregarse al corazón. Azul es gritar que él la ama desde lo más profundo de la fosa de las Marianas, que su voz haga eco en todo el océano hasta llegar a la cima del Everest y se manifieste en las luces de la lluvia. Azul es, en una palabra, amarle. 5/29/2009 Odiar y Querer a Carlos Slim
¿Está mal que aproveche las reglas del juego de un país sin reglas? Y, puestos en su lugar, otros millones de mexicanos, ¿qué harían? Tras leer el perfil que publicó el New Yorker de Carlos Slim la gran pregunta que me queda es saber ¿qué es lo que está mal de Slim? ¿Por qué se le señala como un hombre sin escrúpulos y un depredador inmisericorde? ¿Por ser un monopolista consumado? ¿Por ser un billonario en un país de pobres? ¿Está mal que Slim aproveche las reglas del juego de un país sin reglas? Y, puestos en su lugar, otros millones de mexicanos, ¿qué harían? ¿Tomarían la oportunidad de enriquecerse porque así lo permite el sistema mexicano o la dejarían pasar porque es ‘poco ético’ hacerse tan rico en un país tan desigual? ¿Aprovecharían el poder y el dinero para generar más poder y más dinero o buscarían cambiar el sistema para renunciar a los privilegios y así nivelar las oportunidades? ¿Qué harían otros en el lugar de Slim? El artículo de Lawrence Wright hace referencia a un texto de Eduardo Porter en el cual dice que, para replicar el tamaño de la huella que tiene hoy Slim en México, se requeriría juntar a los más grandes tycoons del siglo XIX y el XX de EU: John D. Rockefeller, Cornelius Vanderbilt, John J. Astor, Andrew Carnegie, Alexander Stewart, Frederic Weyhauser, Jay Gould y Marshall Field. Todos ellos juntos, equivalen al peso de Carlos Slim hoy en México, según Porter. Y por eso, a pesar de ser un hombre de muy bajo perfil, es un hombre que está en el ojo público. Un público que se debate, entre verlo como el avorazado empresario que se aprovecha del sistema mexicano y que por ello ha dañado enormemente a México, y entre quienes lo reconocen como un gran empresario que ha estado en el lugar correcto, en el momento correcto y, evidentemente, con la inteligencia necesaria para aprovechar ambas circunstancias. Un público que se pregunta si Carlos Slim ha sido bueno o malo para México. Un público que ama a Slim. Y un público que odia a Slim. A este individuo, descrito en el New Yorker como un hombre singular. Un hombre que, en vez de aceptar la casa que por costumbre le iban a regalar sus padres al momento de casarse, prefiere quedarse con el efectivo y construir un condominio para vivir en uno de los departamentos y, obviamente, rentar el resto. Una persona que se acomoda más en los libros de contabilidad que en llevar la vida lujosa que casi cualquiera en su posición privilegiaría. Un hombre que se describe a sí mismo como ajeno a la política (sí, ¡ja!, ¡ja!); como un apasionado de la historia pero, más que nada, como un individuo con un olfato único para los negocios que dejan flujo de efectivo. Entre ellos, Telmex. La empresa que le vendió el gobierno de Carlos Salinas en condiciones deplorables en cuanto a sus números, pero con dos pequeños caramelos: un monopolio en llamadas de larga distancia por seis años y la licencia de cobertura nacional para telefonía celular —una tecnología que entonces estaba en pañales—. Pues resulta que Slim manejó bien ambas oportunidades… aun cuando lo opuesto también era un escenario. Que las empresas que ya le daban flujo de efectivo, como Cigatam, tuvieran que financiar a un elefante blanco como era Telmex (con todo y sindicato) y que ello quebrara al hoy magnate mexicano. Pero eso es algo que pocas veces nos preguntamos en esta relación amor-odio del mexicano con Slim cuando surge la duda de si el Ingeniero ha sido bueno o malo para México. De si es un empresario avorazado y despiadado o simplemente es eso: un empresario que ha estado en el lugar correcto, en México, en el momento correcto, cuando nuestro país permite, gracias a reglas laxas y a políticos con poco interés en hacer que éstas cambien, que un hombre con un olfato único para los negocios, florezca… ¿a costa de su país? ¿Cuántos empresarios se preguntan eso a la hora de mirar sus balances? Un empresario que ha estado en el lugar correcto, en México, en el momento correcto, cuando nuestro país permite, gracias a reglas laxas, que un hombre con un olfato único para los negocios, florezca... Por: Ana Paula Ordorica 5/24/2009 Caminando a mi destino sin rumbo fijoPara algunos es difícil… para otros es complicada… Lo único que sé cierto es que la vida no es nada fácil. La vida te hace dar muchos tumbos, te pone muchas pruebas, te pone muchas piedras; pero siempre hay algo al final del camino en lo que puedes contar: lo que viene después de todo eso. Lo que está después del miedo, lo que está después de esas noches de frustración, lo que está después de esas incontenibles ganas de ser abrazado; siempre hay algo bueno al final del día. Pero, ¿cuántas veces nos sentamos a contemplarlo? Los últimos dos años de mi vida han sido especialmente difíciles para mí. Bueno, no sólo para mí… para mi familia completa. Desde donde yo lo veo, la vida me ofreció una oportunidad, casi la pude sentir diciéndome al oído: “Puedes escoger entre crecer en este momento, adquirir responsabilidades, sudar el dinero que gastas, vivir al día, renunciar a los goces simples de la vida y entrar de lleno a una vista de lo que es la vida de adulto… o quédate como un niño chiflado y rebelde hasta que regrese por ti y te revuelque por el piso…” Las cartas me fueron puestas enfrente y el destino era claro e inobjetable, renovar o morir… Obviamente, escogí la segunda opción al inicio. No lo puedo negar, fue divertido eso de salirme a mis anchas sólo porque tenía el carro e interponer como excusa el absurdo pretexto de “estoy en la escuela, mantenme”. Salir durante las noches y regresar a la hora que me pegara la gana, no obstante las preocupaciones y mortificaciones que mi madre tenía que soportar. Andar por las calles fanfarroneando, exponiéndome a ese peligro constante que todos en Reynosa conocemos…no, creo que todos en México. Corriendo mi carro, metiéndome entre carriles, viajando en bulevares en sentido contrario, retando a quienes viajaban frente o a lado mío. Sin embargo, tenía mis pequeños matices de cordura pues, la mayoría de esas actividades las realizaba sólo. Pensaba que “si algo pasa, que me pase nada más a mí”. Aún así, las compañías repentinas no me hacían falta y ahogaba mis frustraciones en otros vicios. Pero, no era yo… Nada de eso me llenaba en realidad y me hacía sentir más confundido. Confusión que me llevo a aumentar las dosificación de mis vicios, de mis salidas, de mis encuentros furtivos, de mis emociones; pero no, nada llenaba. No era yo… estaba caminando lejos de ser ese Rogelio que debía y que quería ser. Estaba creando una máscara para ocultarme del dolor y la impotencia que sentía en aquellos momentos. Ya ha pasado algún tiempo de eso. Públicamente quiero agradecerle a mis hermanas Alejandra y Graciela porque me ayudaron poco a poco a poner mis ideas en orden, a redescubrirme. A mis amigos, Bernardo, Rubén, Isaí, Jonathan, Ricardo, Roberto, César, Cruz, Angélica, Julio; a todos les agradezco el haberme extendido su mano y su guía justo cuando más la necesitaba. Siento que ahora camino más seguro de lo que quiero y por qué lo quiero; más seguro de mí mismo; tan seguro que soy capaz de correr riesgos por aquello en lo que yo creo. Quiero pensar que a esto es lo que le llaman ‘madurar’. ¿A qué viene todo eso? Tiene dos motivos. Uno, quería hacer un agradecimiento público a mis amigos. Dos, quería abrir esta ventana a mi vida para esa personita muy especial. Tan especial que, amigos míos, no les quiero arruinar la sorpresa. ¡La tienen que conocer! Es una chica muy especial para mí y es tan, pero tan especial que no voy a entrar en detalles respecto a ella en esta entrada. Lo que sí les puedo decir es que el camino que he recorrido a lo largo de estos dos años ha sido sinuoso y me ha llevado por muchos lugares, he caminado sin un rumbo fijo pero siempre deseando encontrar mi destino. Hoy por hoy, estoy convencido haber encontrado ese destino que tanto añoré; de haber encontrado ese amor que tanto busqué. Hoy creo en el mundo de puertas abiertas y corazones sinceros, de ideales realizados y sueños cumplidos… Hoy sé que hemos encontrado nuestro destino y, de ahora en adelante, el camino nos pertenece, el camino lo trazaremos nosotros. El camino seremos nosotros. 1/28/2009 Así terminamos todos...La vida después de los años...
Crecen los hijos, se acaba la dicha;
crecen las cejas, se acaba la vista;
crecen los huevos, se encoge la picha.
Qué triste es llegar a viejo,
es un constante sufrir.
El chile se hace pellejo,
la vieja te hace pendejo
y todo se te va en dormir;
y aunque tengas buena vieja,
no te le puedes subir. 12/16/2008 Requiem for a loser, pt. IVIt was all a dream... but dreams have the bad habit of turning into nightmares when you're not looking... I took my plane back to Los Angeles. After all that had happened to me, I needed to see Samantha once again... I needed another dosage of her; she's my addiction. While I was on the plane I remembered the moments that I had enjoyed back in Mexico City and Paris. Great moments, I gotta admit... but the best moment in my life and by which my whole fate changed drastically is Samantha. I can still feel her breathing on my neck as we lay down at the apartments curious bed. I knew she'd be waiting for me to come back to her, it just couldn't any other way. "Aaahh.. the good ol' apartment." I thought as I walked down the street to the place. And as I walked down to the place, I started wondering how would Samantha welcome me: Would it be with just a kiss? A kiss and a hug? A kiss, a hug... and something more? Or just a dinner? But those questions faded away when I arrived to the apartment and looked through a window and saw it completely empty. I ran knocked the door down and ran into the apartment trying to find her, but the only thing I found was a note: "Paradise", that's all it said... Paradise Hotel. She was leaning on the front handrail of the Paradise Hotel, she was balancing her body lightly while looking down to the MacArthur Park. She moved her head rhythmically to make her long hair move with the wind. Then, she stretched her legs and then leaned back on the handrail making her left shoulder carry her weight while showing off her ass. She had a cigarette on one hand and a vodka tonic on the other. It was the third, in fact. She took the lighter out of her purse but she was obviously having a bad time trying to light up her smoke, so I ran to her and helped her. She looked deep down into my eyes and the cigarette fell down from her lips. "C'mon! You didn't give me the chance to light it up.", I told her. But she didn't say anything, instead she just jumped and put her arms around my neck to bring me closer to her and kiss me.... just like the first time. That's when I could sense the intensity of her vodka breath. I asked her about the apartment: "I thought you were never coming back. That made me really sad and I cried you a lot... but then I met someone... someone that helped me out of my depression, someone that could help me pay up my bills, someone that took me in and gave me everything." "I understand...", that's the last thing I said to her. "But I love you, baby. And his money is not everything in life. We can leave all this behind and start again." I stepped back and moved away from her... and never turned my head back to see her. I did listen to her sobbing and crying, but... this is the end. This is just the way I lost her, the way I lost my love; but she gave me great gifts: a new job and an apartment where to start all over. I'll use my own money to bring it back to life. That's the story of my life: I have good luck 15 minutes, and I lose it all in 5 minutes or less... I guess, that's why I'm such a loser. |
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